¿Qué país es el principal causante del calentamiento global?
Los Estados Unidos. Aunque los estadounidenses solamente representamos el 4% de la población mundial, producimos el 25% de la contaminación por emisión de bióxido de carbono debido a la combustión de combustibles fósiles, superando en mayor grado a las emisiones de cualquier otro país. De hecho, los Estados Unidos emite más bióxido de carbono que la China, la India y el Japón juntos. Es evidente que los Estados Unidos debe asumir el liderazgo en la resolución del problema; y como principal desarrollador de nuevas tecnologías en el mundo, estamos en una posición privilegiada para hacerlo, ya que tenemos los conocimientos y la experiencia
jueves, 12 de noviembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Lluvia acida
La lluvia ácida presenta un pH menor (más ácido) que la lluvia normal o limpia. Constituye un serio problema ambiental ocasionado principalmente por la contaminación de hidrocarburos fósiles. Estos contaminantes son liberados al quemar carbón y aceite cuando se usan como combustible para producir calor, calefacción o movimiento (gasolina y diesel).
El humo del cigarro es una fuente secundaria de esta contaminación, formada principalmente por dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx). Las erupciones volcánicas y los géiseres contribuyen con una pequeña cantidad de estos contaminantes a la atmósfera.
La lluvia ácida se forma generalmente en las nubes altas donde el SO2 y los NOx reaccionan con el agua y el oxígeno, formando una solución diluida de ácido sulfúrico y ácido nítrico. La radiación solar aumenta la velocidad de esta reacción.
SO3+H2O --> H2SO4
2NO2+H20 --> HNO3 + HNO2
La lluvia, la nieve, la niebla y otras formas de precipitación arrastran estos contaminantes hacia las partes bajas de la atmósfera, depositándolos sobre las hojas de las plantas, los edificios, los monumentos y el suelo.
A través del ciclo hidrológico, el agua se mueve en plantas y animales, ríos, lagos y océanos, evaporándose a la atmósfera y formando nubes que viajan empujadas por el viento, de tal suerte que si transportan contaminantes, éstos pueden alcanzar casi cualquier lugar sobre la superficie terrestre.
Una lluvia ¨limpia¨ es imposible de despojar de partículas de polvo y polen y de un pH cercano al 5.6 (ligeramente ácido). Al adicionarse SO2 y NOx el pH se torna dramáticamente ácido (por los ácidos sulfúrico y nitrico formados en la atmósfera).
Los contaminantes pueden depositarse también en forma seca, como gas o en forma de pequeñas partículas. De hecho, casi la mitad de la acidez de la atmósfera se debe a este tipo de deposición.
El viento se encarga de empujar estos contaminantes sobre los edificios, el suelo, el campo y aún, hacia nuestro interior con el aire que respiramos. Cierta parte de estos contaminantes la podemos ingerir con los alimentos a los que ha llegado polvo y gas.
¿Cómo afecta la lluvia ácida?
La lluvia ácida huele, se ve y se siente igual que la lluvia normal, y se podría decir que podemos bañarnos con ella sin sentir un efecto inmediato especial. El daño que produce a las personas no es directo, es más inmediato el efecto de los contaminantes que producen esta lluvia y que llegan al organismo cuando éste los respira, afectando su salud.
Los productos del hombre, monumentos y edificios, son más susceptibles a la acción de la lluvia ácida. Muchas ruinas han desaparecido o están en vías de hacerlo, a causa de este factor.
En los bosques la situación es un tanto distinta. Aunque los científicos no se han puesto de acuerdo con respecto a los efectos inmediatos concretos, todos estiman que la lluvia ácida no mata directamente a plantas y árboles, sino que actúa a través de ciertos mecanismos que los debilitan, haciéndolos más vulnerables a la acción del viento, el frío, la sequía, las enfermedades y los parásitos. La lluvia ácida afecta directamente las hojas de los vegetales, despojándolas de su cubierta cerosa y provocando pequeñas lesiones que alteran la acción fotosintética. Con ello, las plantas pierden hojas y así, la posibilidad de alimentarse adecuadamente. En ocasiones la lluvia ácida hace que penetren al vegetal ciertos elementos como el aluminio (éste bloquea la absorción de nutrientes en las raíces), que afectan directamente su desarrollo.
El humo del cigarro es una fuente secundaria de esta contaminación, formada principalmente por dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx). Las erupciones volcánicas y los géiseres contribuyen con una pequeña cantidad de estos contaminantes a la atmósfera.
La lluvia ácida se forma generalmente en las nubes altas donde el SO2 y los NOx reaccionan con el agua y el oxígeno, formando una solución diluida de ácido sulfúrico y ácido nítrico. La radiación solar aumenta la velocidad de esta reacción.
SO3+H2O --> H2SO4
2NO2+H20 --> HNO3 + HNO2
La lluvia, la nieve, la niebla y otras formas de precipitación arrastran estos contaminantes hacia las partes bajas de la atmósfera, depositándolos sobre las hojas de las plantas, los edificios, los monumentos y el suelo.
A través del ciclo hidrológico, el agua se mueve en plantas y animales, ríos, lagos y océanos, evaporándose a la atmósfera y formando nubes que viajan empujadas por el viento, de tal suerte que si transportan contaminantes, éstos pueden alcanzar casi cualquier lugar sobre la superficie terrestre.
Una lluvia ¨limpia¨ es imposible de despojar de partículas de polvo y polen y de un pH cercano al 5.6 (ligeramente ácido). Al adicionarse SO2 y NOx el pH se torna dramáticamente ácido (por los ácidos sulfúrico y nitrico formados en la atmósfera).
Los contaminantes pueden depositarse también en forma seca, como gas o en forma de pequeñas partículas. De hecho, casi la mitad de la acidez de la atmósfera se debe a este tipo de deposición.
El viento se encarga de empujar estos contaminantes sobre los edificios, el suelo, el campo y aún, hacia nuestro interior con el aire que respiramos. Cierta parte de estos contaminantes la podemos ingerir con los alimentos a los que ha llegado polvo y gas.
¿Cómo afecta la lluvia ácida?
La lluvia ácida huele, se ve y se siente igual que la lluvia normal, y se podría decir que podemos bañarnos con ella sin sentir un efecto inmediato especial. El daño que produce a las personas no es directo, es más inmediato el efecto de los contaminantes que producen esta lluvia y que llegan al organismo cuando éste los respira, afectando su salud.
Los productos del hombre, monumentos y edificios, son más susceptibles a la acción de la lluvia ácida. Muchas ruinas han desaparecido o están en vías de hacerlo, a causa de este factor.
En los bosques la situación es un tanto distinta. Aunque los científicos no se han puesto de acuerdo con respecto a los efectos inmediatos concretos, todos estiman que la lluvia ácida no mata directamente a plantas y árboles, sino que actúa a través de ciertos mecanismos que los debilitan, haciéndolos más vulnerables a la acción del viento, el frío, la sequía, las enfermedades y los parásitos. La lluvia ácida afecta directamente las hojas de los vegetales, despojándolas de su cubierta cerosa y provocando pequeñas lesiones que alteran la acción fotosintética. Con ello, las plantas pierden hojas y así, la posibilidad de alimentarse adecuadamente. En ocasiones la lluvia ácida hace que penetren al vegetal ciertos elementos como el aluminio (éste bloquea la absorción de nutrientes en las raíces), que afectan directamente su desarrollo.
viernes, 6 de noviembre de 2009
costos del calentamiento global

Los costos del calentamiento global
Un informe del Banco Mundial reveló que esa cifra corresponde a las pérdidas en las últimas campañas agrícolas. En la preCumbre climática de Barcelona también se supo que en América latina se concentra un tercio de las catástrofes naturales.
Desde Barcelona
Debido a la sequía que afectó las últimas campañas agrícolas, fenómeno que para los entendidos es una consecuencia del calentamiento global, Argentina tuvo una pérdida económica equivalente a 20 mil millones de dólares. Pero el dato revelado por un reciente informe del Banco Mundial es sólo un ejemplo menor del castigo que la alteración de la naturaleza está infligiendo a Latinoamérica, donde se concentra un tercio de las catástrofes naturales, que cada año se cobran no menos de 150 mil muertos. Sobre esta cuestión intentaron llamar la atención ayer especialistas de la Agencia para la Salud de Naciones Unidas en el Centro de Convenciones barcelonés, donde se prepara la próxima cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague. Allí debería cerrarse un acuerdo global para mitigar la contaminación, algo que ayudaría a disminuir esas drásticas respuestas del planeta a la agresión humana. La organización católica Cáritas añadió una invocación a las naciones ricas para que el dinero que destinen a paliar los efectos de esos dramas no sea quitado del que hoy aportan para otro problema asociado: el de la pobreza. El dramatismo de los mensajes resultaba contrastante con la plácida belleza de este cálido otoño de Barcelona, ciudad del mundo rico donde todo aquel dolor pareciera estar lejos.
Los horrores que provoca una naturaleza cambiante no son patrimonio exclusivo de Asia, que recurrentemente se sacude con tsumamis o sequías pavorosas, seguidas de hambrunas. En ese escenario tiene lugar el 34 por ciento de esos fenómenos. Pero América latina está en segundo término, con un 30 por ciento de estas alteraciones, a veces expresadas como fenómenos de menor envergadura, pero igualmente dañinos. Las inundaciones o su versión opuesta, la sequía, son las dos formas en las que la agresiva corriente del Niño se expresa cada vez con más intensidad y frecuencia. Y según coinciden los especialistas, tanto la Argentina como Chile están en un lugar sensible de mapa a esos azotes.
Los números son contundentes. Según la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados, en los últimos veinte años se duplicó la cantidad de desastres naturales y las personas que lo perdieron todo a consecuencia de ello. Y en los próximos 50 años, 250 millones de personas podrían verse obligadas a desplazamientos como consecuencia de los cambios climáticos. Hay más.
Sólo el año pasado hubo más de 300 mil muertos en el mundo por los violentos espasmos naturales, que afectan básicamente a los más pobres. Valga un dato ilustrativo: por cada una de esas muertes en un país desarrollado –donde el calentamiento global también pasa su factura, como la ola de calor intensísima que temporada atrás afectó a Europa– se producen 60 en el otro costado del mundo.
Los responsables del Programa Mundial Alimentario también reconocen en el cambio climático un “multiplicador de las amenazas de seguridad alimentaria”, fundamentalmente para el segmento más vulnerable de la población. La tierra y el agua son recursos cada vez más escasos para los pobres, que por ello requieren mayor asistencia. Y no se trata sólo de un bálsamo para Africa: de 52 millones de personas rescatadas del hambre por planes de ONU, nueve millones son latinoamericanos.
El problema tiene su dimensión económica. El mismo trabajo del Banco Mundial en el que se cuantifican las pérdidas argentinas por la sequía consigna que por cada dólar que se invierte en obras destinadas a evitar catástrofes naturales, se economizan siete dólares del costo que es necesario afrontar cuando éstas se producen. Desde este punto de vista, la inversión en infraestructura o sistemas de alerta temprana parecen ser una inversión preventiva muy redituable. Pero no siempre existe decisión política de ejecutarla, ni cuando lo que está afectado es el territorio propio.
Ayer, uno de los responsables locales de Cáritas hizo junto a los especialistas de Naciones Unidas un llamado para que los países ricos no desvíen recursos que hoy tienen asignados a la atención de la asistencia hacia el desarrollo de proyectos que se ejecuten con la intención de disminuir la emisión de carbono. Así se estaría generando el dilema de la frazada corta que, si tapa un extremo, descubre el otro.
En la jerga técnica de las negociaciones ese problema se resolvería con la “adicionalidad”. Esto significa que los países ricos deben aportar más fondos para disminuir la contaminación sin restárselos a los que ya tienen comprometidos para otros conceptos. En la Unión Europea, por ejemplo, existe la obligación de los Estados de destinar el 0,7 por ciento de su PBI a la asistencia de pobres, compromiso que no todos honraron hasta el momento y del que no deberían estar eximidos.
Un punto clave en las negociaciones de Barcelona con miras a un acuerdo que permita prorrogar o reemplazar el Protocolo de Kioto es cuánto dinero aportarán las naciones desarrolladas para ayudar al resto del planeta a adaptarse a las alteraciones del clima que ya son inevitables o para mitigar la emisión de carbono, responsable del efecto invernadero. No hay ningún acuerdo cerrado: se barajan algunas alternativas como los “entre 15 y 22 mil millones de euros” anuales que la Unión Europea estaría dispuesta a aportar en el marco de un acuerdo que se ve muy difícil
jueves, 5 de noviembre de 2009
Costos que prodece el calentamiento global
Históricamente, el debate sobre el calentamiento global ha estado dominado por dos grupos. Por una parte, los ambientalistas y la comunidad científica, que han advertido siempre de los peligros ligados a los cambios climáticos que se avecinan. Por la otra, el mundo comercial, preocupado porque la reducción de las emisiones de gas desacelerarán el crecimiento económico. Pero esta visión está cambiando.
El Departamento de Energía de Estados Unidos, señala que las pérdidas económicas en todo mundo producto de catástrofes ha aumentado 25% durante la última década. La primera y más importante es un incremento en el número de huracanes, inundaciones, cada año.
Veintidós firmas, incluyendo DuPont, Boeing y Shell, trabajan con el Centro Pew para encontrar maneras para disminuir y adaptarse al calentamiento. El nuevo informe del centro "Agricultura y Cambio Climático", sugiere que aunque el calentamiento global afectará poco al abastecimiento de comida de los Estados Unidos, ciertas regiones y cultivos podrían dar un gran cambio. Las temperaturas más cálidas en América del Norte podría nutrir los cultivos en los estados norteños pero resecar los del sur. La cosecha de trigo podría bajar un 20% y la del maíz un 30%. La producción de soja podría caer verticalmente un 40% o elevarse un 15%, dependiendo de las condiciones del suelo y el aire. Algunos paisajes podrían cambiar de reputación: el Valle Napa de California, por ejemplo, podría dejar de ser tierra de viñedos.
El Departamento de Energía de Estados Unidos, señala que las pérdidas económicas en todo mundo producto de catástrofes ha aumentado 25% durante la última década. La primera y más importante es un incremento en el número de huracanes, inundaciones, cada año.
Veintidós firmas, incluyendo DuPont, Boeing y Shell, trabajan con el Centro Pew para encontrar maneras para disminuir y adaptarse al calentamiento. El nuevo informe del centro "Agricultura y Cambio Climático", sugiere que aunque el calentamiento global afectará poco al abastecimiento de comida de los Estados Unidos, ciertas regiones y cultivos podrían dar un gran cambio. Las temperaturas más cálidas en América del Norte podría nutrir los cultivos en los estados norteños pero resecar los del sur. La cosecha de trigo podría bajar un 20% y la del maíz un 30%. La producción de soja podría caer verticalmente un 40% o elevarse un 15%, dependiendo de las condiciones del suelo y el aire. Algunos paisajes podrían cambiar de reputación: el Valle Napa de California, por ejemplo, podría dejar de ser tierra de viñedos.
martes, 3 de noviembre de 2009
La docena Mortal !!!
La lista
1. Tuberculosis: El Antiguo Testamento ya hacía referencia a una enfermedad que, cada año, afecta a 10 millones de personas. En la actualidad, se distribuye por todo el mundo, aunque es especialmente problemática en África, donde la introdujo el ganado europeo en el siglo XIX. Además de a los humanos, la patología también afecta a poblaciones salvajes, como los leones y búfalos del Parque Nacional Kruger, uno de los lugares más turísticos de Sudáfrica y parte esencial de la economía local. Los expertos temen que el cambio climático pueda favorecer el contacto entre el ganado y los animales salvajes y, así, aumentar la transmisión de la tuberculosis.
2. Fiebre del Valle del Rift: tal y como la define la Organización Mundial de la Salud (OMS) se trata de "una zoonosis vírica que afecta principalmente a los animales, pero también puede llegar al ser humano". Cuenta con una alta tasa de mortalidad y morbilidad. El virus que lo causa, que suele transmitirse por las picaduras de mosquito, continúa presente en África subsahariana y el norte de África (a finales del siglo XX, Kenia, Somalia y Tanzania sufrieron brotes). Aunque más aislados, también se han localizado casos en Arabia Saudí y Yemen, "con la consiguiente preocupación por su posible propagación a otras zonas de Asia y a Europa", según la OMS.
3. Enfermedad del sueño: Conocida principalmente por el insecto que la transmite, la mosca tsé-tsé, la tripanosomiasis es endémica en algunas zonas de África subsahariana y, en total, afecta a 36 países. Los rebaños son los que más suelen infectarse por el protozoo ’Trypanosoma bruceipero’, pero también los animales salvajes y las personas. "Los efectos directos o indirectos [...] del clima sobre la distribución de la mosca tsé-tsé -que suele encontrarse en la vegetación que rodea a los ríos y lagos, en los bosques y en la sabana- desempeñan un papel importante en la expansión de la enfermedad mortal", explican los autores del trabajo.
4. ’Mareas rojas’: Determinadas algas que florecen en las costas de todo el mundo, un fenómeno conocido como ’mareas rojas’, generan toxinas que son peligrosas para los animales marinos y, también, para los seres humanos. "Las variaciones de temperaturas tendrán, sin duda, un impacto, de momento impredecible, en este fenómeno de la naturaleza", asegura el informe.
5. Gripe Aviar: las tormentas y las épocas de sequías ya no siguen los ritmos que históricamente tenían establecidos. Nadie sabe ahora a ciencia cierta cuándo descargarán las nubes o cuándo se quedarán sin agua los lagos. Esta alteración influye en los movimientos migratorios de las aves y, por tanto, en la expansión de la gripe aviar, una enfermedad que desde 2003 tiene en alerta a los gobiernos de todo el mundo por la posibilidad de que su cepa más mortífera, la H5N1, mute y sea capaz de transmitirse entre humanos, algo que, de momento, no ha sucedido.
6. Babebiosis: es el típico ejemplo de enfermedad que hasta hace poco tenía un impacto limitado pero que ha aumentado su presencia por el cambio climático. Del este de África ha pasado a ser cada vez más común en Europa y América del Norte. Se trata de una patología transmitida por garrapatas y que afecta tanto a animales domésticos y salvajes como a las personas. Aunque no causa problemas graves, sí hace que el afectado sea más susceptible a otras enfermedades.
7. Cólera: la también conocida como ’enfermedad de los pobres’ es un trastorno producido por la bacteria ’Vibrio cholerae’, que se transmite con mucha facilidad por el agua y alimentos contaminados. Restringida a los países en vías de desarrollo, el aumento generalizado de la temperatura de las aguas hace prever un incremento de la incidencia de esta enfermedad, que se caracteriza por fuertes vómitos, calambres y diarrea y puede llegar a causar la muerte.
8. Ébola: famosa por la película a la que da título y por ser una amenaza constante para el continente africano, el virus del Ébola se contagia generalmente por estar en contacto con los fluidos corporales de alguien infectado o con monos enfermos. Al igual que ocurre con su pariente cercano, la fiebre de Marburg, el Ébola mata fácilmente a personas, gorilas y chimpancés y, en la actualidad, no existe cura. El informe destaca que existen evidencias significativas de que los brotes de ambas enfermedades están relacionados con las variaciones inesperadas de las épocas de lluvias. Como el cambio climático influye en estas alteraciones, es probable que los brotes sean más frecuentes y que se registren en nuevas localizaciones.
9. Fiebre amarilla: Los mosquitos que transmiten este virus se concentran en distintas regiones africanas, de Centroamérica y Sudamérica. Los cambios de temperatura y las lluvias propician la llegada de estos insectos que suelen picar durante el día e infectar a monos y personas. Recientemente, Brasil y Argentina han registrado brotes con un gran impacto en la población de primates. El estudio de la infección de estos animales ha permitido dar con una vacuna que, hasta el momento, protege a los humanos que viajan a las zonas afectadas.
10. Parásitos intestinales: Multitud de parásitos se transmiten a través de ambientes acuáticos. Los cambios en el nivel del mar y las temperaturas harán que muchos de ellos sobrevivan durante más tiempo y, como consecuencia, puedan infectar a un mayor número de individuos.
11.Enfermedad de Lyme: Transmitida por una bacteria a través de las picaduras de garrapata, esta patología, al igual que otras transmitidas de la misma forma, puede ampliar sus fronteras debido al aumento de las temperaturas aptas para la vida de estos arácnidos. El trastorno toma su nombre de Lyme, Connecticut, donde se identificó por primera vez en la década de los 70. Se caracteriza por una erupción y síntomas similares a los de la gripe.
12. Peste: La peste Yersinia, una de las enfermedades infecciosas más antiguas de la que se tiene conocimiento y que ha costado la vida a 200 millones de personas, todavía es causa de mortalidad en algunas localizaciones. La bacteria responsable de esta plaga tiene preferencia por las ratas y se extiende mediante las mordeduras de las pulgas que viven en estos roedores. Pero cuando estos animales escasean, no tienen ningún problema en morder también a las personas y, una vez que esto sucede, se contagian unos a otros por vía aérea. Si el cambio climático afecta a las poblaciones de roedores y a su distribución geográfica, también afectará a la distribución de la peste.
En realidad son muchas mas pero posteamos las mas importantes.
1. Tuberculosis: El Antiguo Testamento ya hacía referencia a una enfermedad que, cada año, afecta a 10 millones de personas. En la actualidad, se distribuye por todo el mundo, aunque es especialmente problemática en África, donde la introdujo el ganado europeo en el siglo XIX. Además de a los humanos, la patología también afecta a poblaciones salvajes, como los leones y búfalos del Parque Nacional Kruger, uno de los lugares más turísticos de Sudáfrica y parte esencial de la economía local. Los expertos temen que el cambio climático pueda favorecer el contacto entre el ganado y los animales salvajes y, así, aumentar la transmisión de la tuberculosis.
2. Fiebre del Valle del Rift: tal y como la define la Organización Mundial de la Salud (OMS) se trata de "una zoonosis vírica que afecta principalmente a los animales, pero también puede llegar al ser humano". Cuenta con una alta tasa de mortalidad y morbilidad. El virus que lo causa, que suele transmitirse por las picaduras de mosquito, continúa presente en África subsahariana y el norte de África (a finales del siglo XX, Kenia, Somalia y Tanzania sufrieron brotes). Aunque más aislados, también se han localizado casos en Arabia Saudí y Yemen, "con la consiguiente preocupación por su posible propagación a otras zonas de Asia y a Europa", según la OMS.
3. Enfermedad del sueño: Conocida principalmente por el insecto que la transmite, la mosca tsé-tsé, la tripanosomiasis es endémica en algunas zonas de África subsahariana y, en total, afecta a 36 países. Los rebaños son los que más suelen infectarse por el protozoo ’Trypanosoma bruceipero’, pero también los animales salvajes y las personas. "Los efectos directos o indirectos [...] del clima sobre la distribución de la mosca tsé-tsé -que suele encontrarse en la vegetación que rodea a los ríos y lagos, en los bosques y en la sabana- desempeñan un papel importante en la expansión de la enfermedad mortal", explican los autores del trabajo.
4. ’Mareas rojas’: Determinadas algas que florecen en las costas de todo el mundo, un fenómeno conocido como ’mareas rojas’, generan toxinas que son peligrosas para los animales marinos y, también, para los seres humanos. "Las variaciones de temperaturas tendrán, sin duda, un impacto, de momento impredecible, en este fenómeno de la naturaleza", asegura el informe.
5. Gripe Aviar: las tormentas y las épocas de sequías ya no siguen los ritmos que históricamente tenían establecidos. Nadie sabe ahora a ciencia cierta cuándo descargarán las nubes o cuándo se quedarán sin agua los lagos. Esta alteración influye en los movimientos migratorios de las aves y, por tanto, en la expansión de la gripe aviar, una enfermedad que desde 2003 tiene en alerta a los gobiernos de todo el mundo por la posibilidad de que su cepa más mortífera, la H5N1, mute y sea capaz de transmitirse entre humanos, algo que, de momento, no ha sucedido.
6. Babebiosis: es el típico ejemplo de enfermedad que hasta hace poco tenía un impacto limitado pero que ha aumentado su presencia por el cambio climático. Del este de África ha pasado a ser cada vez más común en Europa y América del Norte. Se trata de una patología transmitida por garrapatas y que afecta tanto a animales domésticos y salvajes como a las personas. Aunque no causa problemas graves, sí hace que el afectado sea más susceptible a otras enfermedades.
7. Cólera: la también conocida como ’enfermedad de los pobres’ es un trastorno producido por la bacteria ’Vibrio cholerae’, que se transmite con mucha facilidad por el agua y alimentos contaminados. Restringida a los países en vías de desarrollo, el aumento generalizado de la temperatura de las aguas hace prever un incremento de la incidencia de esta enfermedad, que se caracteriza por fuertes vómitos, calambres y diarrea y puede llegar a causar la muerte.
8. Ébola: famosa por la película a la que da título y por ser una amenaza constante para el continente africano, el virus del Ébola se contagia generalmente por estar en contacto con los fluidos corporales de alguien infectado o con monos enfermos. Al igual que ocurre con su pariente cercano, la fiebre de Marburg, el Ébola mata fácilmente a personas, gorilas y chimpancés y, en la actualidad, no existe cura. El informe destaca que existen evidencias significativas de que los brotes de ambas enfermedades están relacionados con las variaciones inesperadas de las épocas de lluvias. Como el cambio climático influye en estas alteraciones, es probable que los brotes sean más frecuentes y que se registren en nuevas localizaciones.
9. Fiebre amarilla: Los mosquitos que transmiten este virus se concentran en distintas regiones africanas, de Centroamérica y Sudamérica. Los cambios de temperatura y las lluvias propician la llegada de estos insectos que suelen picar durante el día e infectar a monos y personas. Recientemente, Brasil y Argentina han registrado brotes con un gran impacto en la población de primates. El estudio de la infección de estos animales ha permitido dar con una vacuna que, hasta el momento, protege a los humanos que viajan a las zonas afectadas.
10. Parásitos intestinales: Multitud de parásitos se transmiten a través de ambientes acuáticos. Los cambios en el nivel del mar y las temperaturas harán que muchos de ellos sobrevivan durante más tiempo y, como consecuencia, puedan infectar a un mayor número de individuos.
11.Enfermedad de Lyme: Transmitida por una bacteria a través de las picaduras de garrapata, esta patología, al igual que otras transmitidas de la misma forma, puede ampliar sus fronteras debido al aumento de las temperaturas aptas para la vida de estos arácnidos. El trastorno toma su nombre de Lyme, Connecticut, donde se identificó por primera vez en la década de los 70. Se caracteriza por una erupción y síntomas similares a los de la gripe.
12. Peste: La peste Yersinia, una de las enfermedades infecciosas más antiguas de la que se tiene conocimiento y que ha costado la vida a 200 millones de personas, todavía es causa de mortalidad en algunas localizaciones. La bacteria responsable de esta plaga tiene preferencia por las ratas y se extiende mediante las mordeduras de las pulgas que viven en estos roedores. Pero cuando estos animales escasean, no tienen ningún problema en morder también a las personas y, una vez que esto sucede, se contagian unos a otros por vía aérea. Si el cambio climático afecta a las poblaciones de roedores y a su distribución geográfica, también afectará a la distribución de la peste.
En realidad son muchas mas pero posteamos las mas importantes.
enfermedades producidad por el calentamiento global
Más enfermedades tropicales por el calentamiento global
Según 180 científicos, la atmósfera terrestre está subiendo de temperatura
Esto hará que en países alejados de los trópicos aparezcan enfermedades como el dengue y la malaria, típicas de zonas tropicales.
Por las emisiones exageradas de gases de invernadero, como el dióxido de carbono, la atmósfera terrestre está subiendo de temperatura. Y mientras una gama variada de mosquitos estarían por "aprovechar" semejante calor para aumentar sus poblaciones, también hay enfermedades transmitidas por esos organismos —como el dengue, la malaria, la fiebre amarilla y varios tipos de encefalitis— que en las próximas décadas podrían afectar a más gente que vive en latitudes bien lejanas del Ecuador, como la Argentina.
Esta advertencia, que explicita la relación entre el calentamiento global y sus consecuencias sobre la salud pública, formará parte de un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, creado por las Naciones Unidas.
Esos futuros cambios se explican en una cascada compleja de acontecimientos. En principio, la actividad humana aumentó en estas décadas la concentración de los gases de invernadero en la atmósfera, por la combustión de carbón, petróleo y gas principalmente. Y esto, para simplificar, hizo que las temperaturas promedio en la superficie treparan un grado desde fines del siglo XIX, según informa la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de los Estados Unidos. Un cambio mínimo, con un alerta máximo.
Por ahora la evidencia del cambio climático puede ser mínima, pero ya el calentamiento del planeta está creando un clima más favorable para las pestes que afectan a las plantas por un lado como para los mosquitos que trasmiten enfermedades infecciosas a los humanos
Según 180 científicos, la atmósfera terrestre está subiendo de temperatura
Esto hará que en países alejados de los trópicos aparezcan enfermedades como el dengue y la malaria, típicas de zonas tropicales.
Por las emisiones exageradas de gases de invernadero, como el dióxido de carbono, la atmósfera terrestre está subiendo de temperatura. Y mientras una gama variada de mosquitos estarían por "aprovechar" semejante calor para aumentar sus poblaciones, también hay enfermedades transmitidas por esos organismos —como el dengue, la malaria, la fiebre amarilla y varios tipos de encefalitis— que en las próximas décadas podrían afectar a más gente que vive en latitudes bien lejanas del Ecuador, como la Argentina.
Esta advertencia, que explicita la relación entre el calentamiento global y sus consecuencias sobre la salud pública, formará parte de un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, creado por las Naciones Unidas.
Esos futuros cambios se explican en una cascada compleja de acontecimientos. En principio, la actividad humana aumentó en estas décadas la concentración de los gases de invernadero en la atmósfera, por la combustión de carbón, petróleo y gas principalmente. Y esto, para simplificar, hizo que las temperaturas promedio en la superficie treparan un grado desde fines del siglo XIX, según informa la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de los Estados Unidos. Un cambio mínimo, con un alerta máximo.
Por ahora la evidencia del cambio climático puede ser mínima, pero ya el calentamiento del planeta está creando un clima más favorable para las pestes que afectan a las plantas por un lado como para los mosquitos que trasmiten enfermedades infecciosas a los humanos
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